
“Ningún otro acontecimiento deportivo logra captar la atención del mundo como lo hace la Copa Mundial de la FIFA.” Así registra la página oficial de la FIFA World Cup 2010 en referencia al evento que no solo convoca a deportistas sino también a cientos de turistas que aprovechan el espectáculo para conocer lugares y aprovechar promociones y descuentos. A partir de 2002 la World Cup de la FIFA, debido a su auge, impulsa además del deporte, el comercio y el turismo del país anfitrión y se ha convertido en el evento apetecido por todos, desde niños hasta adultos mayores que aprovechan la ocasión para tomarse unas vacaciones lejos de sus quehaceres cotidianos.
Invertir en infraestructura y logística para la organización del magno evento es una decisión reñida. De un lado están quienes argumentan que la inversión es recuperable gracias al comercio y al turismo que se dan y también están quienes critican la inversión argumentando que se podría utilizar esa cantidad de dinero para otros fines.
Veamos ahora el caso Sudáfrica 2010. Se rumora que África es el continente más pobre del mundo, sin embargo, es allí donde se celebrará el acontecimiento que tantos esperan. Sudáfrica es el país con la economía más importante del continente y abarca un 25% del Producto Interno Bruto (PIB) de África. La inversión que hizo en infraestructura se estima en unos 1138,5 millones de dólares que se pudieron invertir en saciar el hambre o en construir viviendas para los afectados por la pobreza en el país.
Como habíamos mencionado, Sudáfrica sabe los resultados que puede obtener de esta inversión: la construcción de la infraestructura genera puestos de empleo directos, la logística generará más de 27000 empleos, los hoteles, restaurantes, supermercados y otros negocios generan empleos indirectos y además dispararán la economía del país que acoge a los 204 equipos inscritos inicialmente para el mundial de futbol que se celebrara por primera vez en éste continente y que se prepara logísticamente para recibir a millones de turistas que verán de cerca las calles de Mandela.
Países como el nuestro hacen su mejor esfuerzo para invertir en infraestructura deportiva, de transporte y seguridad con el ánimo de mejorar la imagen y buscar los votos de aprobación para ser anfitriones del evento que reúne a los jugadores de futbol mas destacados de todo el mundo, sin embargo, la falta de presupuesto hace que nuestros avances no satisfagan las exigencias de los encargados de escoger la sede del evento. Aun así, no perdamos las esperanzas, puede que el 2018 sea nuestro turno, por ahora Brasil no escatima esfuerzos para ostentar ante el mundo su poderío económico en el 2014.
LA ECONOMÍA Y EL MUNDIAL DE FÚTBOL SUDÁFRICA 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
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